Ha sido una primavera corta en Gerona. Más que corta, ni me he enterado, (salvo por la semana de las flores). He estado tan liada con tantas cosas que apenas he sido consciente de cuándo llegaba el verano… salvo por un día en que me fui a una playa, y se me quitó un poco el color a “niña enferma” que tenía ya perenne
La cuestión es que mi amorsito viene al fin en Agosto. Tengo que abandonar la residencia y mudarme a un piso; y la vivienda, -como en toda España- está muy chunga 9_9 He andado de arriba a abajo, y tras mucho desesperar con los precios, gracias a dos compañeros de trabajo, supe de sendas oportunidades de pisos disponibles.
EL primero era pequeñito, muy bien iluminado, completamente surtido de todo: vajillas, cubiertos, cacharros de cocina, microondas, calefacción, aire acondicionado, etc etc etc. ¿La pega? Los dueños eran un poco peseteros, y no sólo no bajaban el precio ni un céntimo, sino que encima me pedían 2 meses de fianza, y me querían endosar los gastos derivados de cualquier problema con los electrodomésticos.
El segundo era un primor, grande, muy bien montado, muebles y rinconcitos preciosos, aire acondicionado, calefacción, suelo de parqué, paredes de láminas aislantes, ventanas dobles, persianas térmicas… ¡Un sueño!!! ¿La pega? Que sólo hay una cama, y faltan nevera, vitrocerámica, horno, lavadora, sofá, cubiertos, vajilla…
Como el segundo representaba mucho gasto de golpe, estaba por elegir el primero. Incluso me dieron la llave para que atendiera a unos albañiles que iban a hacer unos arreglos. Aproveché ese día para limpiar un poco. Me encontré una planta que se habían dejado olvidada, y decidí regarla y sacarla a la terraza. Fue entonces cuando encontré un vencejo muerto, metido dentro de una maceta vacía. Puede que sea una paranoica y una tonta de las supersticiones, pero se me puso la carne de gallina.
Aun así iba a quedarme con ese piso, y llamé a la dueña del segundo. Cuál no fue mi sorpresa cuando, al explicarle mi situación económica, (que sólo llevo unos pocos meses trabajando en una ciudad nueva) la mujer decidió darme un montón de facilidades para que no perdiera la oportunidad de quedarme en su piso. Me puso el alquiler tan barato, y con unas condiciones que se me hizo hasta un nudo en la garganta. No podía creer que haya gente tan buena en el mundo. Mejor dicho: ¡que hubiera tenido la suerte de encontrar a una gente tan buena!
Al final medité un poco más. Tomé la decisión. Nada más llamar, (a la del segundo:”me quedo con su piso, oiga,” y a la del primero: “oiga, que no me interesa”), y media hora más tarde recojo unos análisis del médico, por una mamografía que me hice hace dos semanas. El médico me da el resultado: “Ha salido todo bien. Ni un sólo bulto.” Feliz y aliviada me dirijo a una tienda de electrodomésticos que me recomendó una mujer de la residencia:
Nevera + lavadora + vitro = menos de la mitad de lo que me pedían de fianza en el primer piso.
Yo a esto le llamo: señales.
Si Dios quiere, en una o dos semanas ya tendré el contrato en la mano, y los primeros electrodomésticos en casa. El resto que falta se comprará poco a poco
¡Estoy emocionadísima!!!!!! ^_^